Todo comenzó en París, cuando Michel caminaba por la Rue de l´arbre junto a la iglesia de Saint-Germain en pleno centro parisino.
mi novela "El tren de mi vida"

Poder influir en el futuro es parte de lo que me mantiene unido a mi Elemento: escribir

domingo, 15 de diciembre de 2013

Segunda parte: “…veníamos a informarle de la campaña: comercio seguro…”

 La tercera de las estrategias es la gradualidad. ¿Qué quiere decir? Al final acabas creyéndote lo que al principio no te creías. Por ejemplo, no me creo que la sanidad vaya mal, la educación vaya mal, que todo lo público vaya mal.  Sin embargo, poco a poco van repitiendo desde el Gobierno y los medios de comunicación  que todo va mal, que hay despilfarro, déficit, se gasta mucho… Constantemente lo van diciendo al mismo tiempo que recortando prestaciones, lo van deteriorando adrede. El ciudadano acabará cuestionándose el mal funcionamiento de las cosas y planteándose la necesidad de cambiarlas. Te dicen desde el Gobierno que funciona mal la Administración Pública,  y la culpa la tiene el anterior gobierno. Al fin el ciudadano acaba pensando  que es cierto: hay que acabar con lo público y dar rienda suelta a la iniciativa privada. Como dice Chomsky, para hacer que se acepte una medida inaceptable basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas.  No te das cuenta... hasta que pagas un recibo de la luz descomunal.



 La estrategia de diferir

La cuarta de las estrategias señala Chomsky en sus diez "Estrategias de Manipulación" a través de los medios, es la de diferir: presentar una medida como dolorosa y necesaria, obteniendo la aceptación pública en el momento para ser aplicada en un futuro. ¿Recuerdan lo que decía la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, al presentar la reforma laboral anunciada por el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy? Se los recuerdo: "va a contar con el respaldo de todos los ciudadanos". Ya nos estaban anunciando una medida que iba a ser dura pero que con el tiempo y poco a poco entenderíamos que sería buena. Se equivocaron. Pero era su estrategia.

Como dice Chomsky “es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato". Por eso no se cansa el señor Rajoy en decir con carita de pena: "Este Gobierno hace lo que tiene que hacer… es importante y necesario para este País". Desde luego nuestro Presidente es muy corto en el lenguaje, pero eso le viene muy bien; así el mensaje cala más profundo, evita que los ciudadanos piensen más: “el Gobierno hace lo que tiene que hacer…”  Eso mismo lo podía haber explicado en las pasadas  elecciones, quizás muchos de sus votantes hubieran pensado dos veces votarlos.

 En opinión de Chomsky, que comparto: “el ciudadano tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que todo irá mejor mañana y de esa manera el sacrificio exigido podrá ser evitado. Eso da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento". Eso está ocurriendo día a día, esperamos y esperamos; mientras tanto, los bancos van creciendo y creciendo, al igual que los bolsillos de algunos pocos; sin embargo, la desigualdad va haciéndose cada vez más patente en la Sociedad española y la pobreza va creciendo y el desempleo subiendo.

La quinta de las estrategias de manipulación según Chomsky hace referencia a la forma en la que hay que dirigirse al ciudadano como criaturas de poca edad. Tiene sentido lo que dice Chomsky ya que si “uno se dirige a una persona como si tuviese la edad de 12 años o menos, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad” El engaño se presta mucho con mensajes sencillos y claros, como: “vamos hacer lo que tenemos que hacer” o también esta otra frase de “soy consciente de que hay decisiones que no le gustarán a mucha gente…vamos a trabajar… hacemos los deberes”. Son frases sin contenido, infantiles, pero que van calando poco a poco en el ciudadano.

La mayoría de los discursos políticos van dirigidos al gran público empleando discursos, argumentos, personajes y entonación-señala Chomsky- particularmente infantiles, como si el espectador fuera el más débil de los débiles, incapaz de tomar decisiones. Por ejemplo, en vez de vender una lavadora, venden un discurso y detrás una reforma laboral o cambian una ley como en Educación.  El Gobierno emplea frases tales como: “nosotros vamos a hacer lo que hay que hacer”  comunican que  los empresarios, los sindicatos, la Comunidad educativa no se han puesto de acuerdo; como además los ciudadanos han deposita mayoritariamente la confianza en el PP para gobernar,  presenta una Reforma laboral a su medida y la nueva Ley en Educación a su medida e intereses. Como dice Rajoy: “nosotros hacemos los deberes”.

El tono infantil del mensaje va a tener más o menos intensidad según la envergadura de lo que se quiera engañar al ciudadano, dice Chomsky. Por ejemplo, cuando un niño hace algo mal la reprimenda es inmediata: estate quieto, déjalo ya de una vez, etc. Es lo mismo que: ¡Váyase señor González…señor Zapatero…! Se está portando mal, nos llevan a la ruina, el barco se hunde… Mensajes claros y contundentes como a los niños.

Otro ejemplo de mensaje infantil al tiempo que ejemplo de la segunda de las medidas de  Chomsky: Estos días in ir más lejos en los comercios de Madrid se acerca la policía y les dice a los dueños: “… veníamos a informarle de la campaña: comercio seguro..” ¡Qué lindo y que buenos son estos policías!  Cuánto piensan en los ciudadanos para prevenirnos de los desalmados cacos.


Creas el problema, pones el remedio y controlas a la ciudadanía. El problema lo has creado con los recortes brutales, como consecuencia: pobreza y necesidad. Se incrementar la delincuencia, no me refiero a la de los políticos corruptos, banqueros  y especuladores, que esos sí son peligros. El gobierno pone los cimientos para la supuesta delincuencia y al mismo tiempo pone el remedio: más policía y más represión hacia aquellos que no les gusta, los que van contra de sus intereses. Esa es la cuestión.

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