Todo comenzó en París, cuando Michel caminaba por la Rue de l´arbre junto a la iglesia de Saint-Germain en pleno centro parisino.
mi novela "El tren de mi vida"

Poder influir en el futuro es parte de lo que me mantiene unido a mi Elemento: escribir

viernes, 11 de julio de 2014

EL MIEDO: UNA HERENCIA DEL FRANQUISMO


Raro es el día que a través de la televisión no nos meten el miedo en el cuerpo. Como decía José Luis Sampedro en la entrevista que le hizo El Follonero en el año 2012: El gobernar a base de miedo es eficacísimo, hace que no se reaccione, que no se siga hacia adelante (El poder del miedo). Ahondando en este asunto señalaba Enrique Lillo, abogado laboralista de CCOO en declaraciones a Público, que la vía penal atemoriza mucho, por eso se está utilizando de forma generalizada. Por ejemplo, en el caso de Tamara Vidal, de 29 años y embarazada de cinco meses, al igual que su compañera de trabajo Ana Outeruelo, condenadas a cárcel por haber vertido pintura en una piscina cuando se estaban manifestando. Lo que se ha conseguido con esta condena es que Tamara se piense dos veces salir a manifestarse o no, a causa del miedo. Como ella misma reconoce: Si la ley sigue así, en vez de salir a protestar, me quedo en casa.

Hace unos días estuvo, en Valencia, Lidia Falcón participando en una mesa redonda organizada por Amnistía Internacional para su campaña Stop Tortura. Tuvimos la ocasión de entrevistar a Lidia Falcón, abogada, escritora, periodista y luchadora por las libertades y la igualdad de la mujer, así como autora de más de cuarenta libros. En esta entrevista Lidia Falcón también habló del miedo.

Reproducimos a continuación algunas de las respuestas de Lidia Falcón. 


¿Cree que en pleno siglo XXI hay todavía miedo?

- El miedo que se está viviendo en España es una herencia del franquismo. Tres cuarto de siglo de la Historia de España están marcadas por el miedo porque el franquismo se complació en perseguir, torturar, encarcelar, matar y hacer desaparecer. Lo hizo con una saña y premeditación genocida. España es el país que tiene más desaparecidos del mundo después de Camboya, en proporción a su población.





- ¿Cuáles son las consecuencias de este miedo?

Las consecuencias son: falta de movilizaciones, de afiliaciones a partidos políticos, sindicatos, asociaciones; debilidad del movimiento sindical, estudiantil, vecinal, feminista. Descabezaron todos los movimientos, los dirigentes, con lo que aquellos que quedaron eran los menos preparados. Era la gente que no tenía liderazgo, el resto estaba en el exilio. Nosotros cuando iniciamos la lucha nos persiguieron con la misma saña.

-¿Sigue presente el miedo de aquellos años de la posguerra ahora en España?

La gente tiene miedo a todo. Desde luego tienen miedo a que las instituciones no la protejan, de las críticas de los vecinos. Tienen miedo a que la familia no las proteja. Por supuesto de que el marido las mate, algo que puede suceder en cualquier momento; de que los hijos se vuelvan contra ella. Miedo a perder el trabajo, las ayudas económicas. El miedo es la constante.

Como todos sabemos, con el medio se manipula muy fácilmente. Eduardo Punset apunta que el manipulador pone en duda las creencias de la víctima, le crea estrés, bloquea la capacidad del cerebro de la víctima para discernir y pensar. El manipulador está allí para ofrecerle una nueva creencia. El manipular aísla a su víctima, controla todo lo que la victima ve, oye y piensa, la identidad del sujeto se ve debilitada. (El alma está en el cerebro, 2008).

Otro mensaje manipulador es cuando oímos a miembros del gobierno decir que actúan como actúan porque no hay más remedio. Este mensaje corto y simple constituye un ejemplo claro de manipulación. Esta excusa pretende disculpar las actuaciones del gobierno y esconder sus verdaderos intereses. Esta combinación de manipulación y de miedo es la que está llevando a cabo el gobierno para conseguir el control e imponer sus políticas neoliberales. 

Ante esta situación, ¿no deberíamos decir como José Luis Sampedro: pues si no hay más remedio y no sabe cómo resolver esta situación… Váyase, ¡deje de ser político!



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