Todo comenzó en París, cuando Michel caminaba por la Rue de l´arbre junto a la iglesia de Saint-Germain en pleno centro parisino.
mi novela "El tren de mi vida"

Poder influir en el futuro es parte de lo que me mantiene unido a mi Elemento: escribir

sábado, 24 de mayo de 2014

Elecciones europeas y la ciudadanía



Anoche estuve leyendo Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de de la ciudadanía. Este libro ha sido escrito por una de mis autoras favoritas, Adela Cortina, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia  y directora de la fundación ÉTNOR, así como miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Llevo leídas sesenta páginas y sus palabras me han cautivado en un ejercicio profundo de reflexión.

El próximo domingo, 25 de mayo, los ciudadanos de la Unión Europea tenemos ante nosotros una de las vías de participación que las reglas del juego democrático nos permite: elegir a nuestros representantes políticos al Parlamento Europeo. Con nuestro voto vamos a decidir entre todos cómo se va a configurar el Parlamento Europeo y la dirección que va a seguir la política europea durante los próximos años.

¿Cuál es la relación entre el libro de la señora Adela Cortina y las elecciones europeas? Miren es muy sencillo. Para ello responderé con una pregunta que la autora lanza en su libro: ¿Qué es una vida digna de ser vivida? Tal y como lo ve Cortina, la respuesta es la siguiente: “la del ciudadano que participa activamente en la legislación y administración de una buena polis.” A continuación se refiere a la socialidad  como capacidad de convivencia y de participación en aras de construir una “sociedad justa” en la que los ciudadanos puedan desarrollar sus cualidades y adquirir virtudes.  Ahora bien, aquellos que “se recluyen en sus asuntos privados acaban perdiendo no solo su ciudadanía real, sino también su humanidad”.

En la antigua Grecia iban mucho más lejos porque a quienes no participaban y no tomaban parte activa de la vida pública eran considerados “idiotas” (la raíz ἴδιος /ídios/, que en griego significaba  lo privado, lo particular, lo personal).  El idiota era aquel que se preocupaba solo de sí mismo de sus intereses particulares y privados,  sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos. Cierto es que pronto la palabra idiota se convertiría en un insulto, pues en la Antigüedad grecorromana la vida pública era de gran importancia para los hombres libres. En la democracia griega era considerado una deshonra no participar de ella. Tengan en cuenta que en aquellos tiempos la libertad se basaba precisamente en participar activamente en la vida política y en los asuntos públicos.

Como nos indica Adela Cortina citando a Pocock: “el advenimiento de la jurisprudencia traslada el concepto de ciudadano del polites  griego al civis latino, del zoón politikón al homo legalis”. Con ello la catedrática de Ética explica que la ciudadanía es “un estatuto jurídico, más que una exigencia de implicación política; que es una base para reclamar derechos y no un vínculo que pide responsabilidades”.

Si la participación ciudadana no se ve reflejada en las decisiones que toman nuestros representantes políticos, carece de sentido participar en las deliberaciones. Esta es una reflexión que pienso muy interesante y que deberían hacerse eco nuestros políticos.

Hay un gran sentir de la ciudadanía de este país en este sentido: no se sienten representados por nuestros políticos. Sin embargo,  me da la impresión de que al menos han tomado buena nota de la queja social, de su falta de credibilidad. Pero la solución no es quedarse al margen, no es pasar de participar, no es mirar al otro lado como si no pasara nada. Todo lo contrario, HAY QUE PARTICIPAR


No debemos olvidar que la participación no se limita exclusivamente al voto, debemos exigir más cauces de participación en la vida política. Una buena manera de empezar a participar es ejerciendo nuestro derecho a decidir quién y cómo se va a gobernar en Europa; es acudiendo a votar el próximo domingo 25 de mayo... porque TODOS FORMAMOS PARTE DEL PARLAMENTO EUROPEO… porque TODOS SOMOS EUROPA.

3 comentarios:

  1. Me gustaría hacer incapié en esta frase "Si la participación ciudadana no se ve reflejada en las decisiones que toman nuestros representantes políticos, carece de sentido participar en las deliberaciones. Esta es una reflexión que pienso muy interesante y que deberían hacerse eco nuestros políticos".

    ¿Para que participar, si luego los partidos políticos hacen y deshacen a su antojo y no cumplen sus programas electorales?. Lo dejo ahí, porque también tengo otra pregunta clave, pero esa la expondré después del 25 de Mayo, pues yo si creo en la importancia de la participación .

    Muy interesante tu artículo, que da pie a la participación sobre el.

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  2. Muchas gracias Rosa. Efectivamente es clave, por eso el párrafo está exclusivamente centrado en ese tema, que la ciudadanía se vea reflejada en las decisiones de los representantes políticos.
    Me alegro mucho Rosa que entiendas el mensaje y lo compartas. Hablar de participación es hablar de democracia, es hablar de ciudadanía, es lo que tenemos que hablar mas si cabe.

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  3. Totalmente de acuerdo.
    Me parece un artículo acertado y lleno de razón al que, por desgracia, no todo el mundo llegará.
    Sigo con mi teoría: Los partidos políticos han conseguido uno de sus objetivos: descontento generalizado y falta de motivación en el voto. Y gracias a esa consecución, el país seguirá yendo como va...
    Esperemos que la participación en las Generales sea mucho mayor que en estas. Ante todo, FE
    Un abrazo

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