lunes, 14 de agosto de 2017

Una coctelera cargada de mediocridad


Hoy, he metido en esta magnífica coctelera de las letras que me brinda este medio de comunicación los siguientes ingredientes: astronómica cifra del fichaje de un futbolista y letra de canción denigrante contra la mujer.
En el primer caso me refiero al llamado en muchos medios, culebrón Neymar,  que por fin se va al PSG (Paris-Saint-Germain) y que va a suponer uno de los fichajes más elevados de la historia del futbol: solo el importe de la cláusula de rescisión asciende a 222 millones de euros; pero si no hay acuerdo con el PSG, el montante podría dispararse hasta los 300 millones. ¿Por qué este fichaje levanta pasiones entre los aficionados y moviliza a los medios de comunicación? Pues porque, al fin y al cabo, estamos hablando de money, de Don Dinero. Con el incremento de las desigualdades sociales y la aparición de la Aporofobia (rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre), parece un contrasentido, además de una injusticia, dedicar espacio a este fichaje en la prensa o en la televisión pública (pagada por todos) en lugar de tratar de los problemas reales de miles de españoles.
El otro ingrediente de esta coctelera es el de la letra de una canción de moda que incita al menosprecio y maltrato hacia la mujer. Me refiero a la canción 4 babys con letra de contenido fuertemente sexista (Siempre me dan lo que quiero... Chingan cuando yo les digo...Ninguna me pone pero...). Esta canción está siendo muy criticada y ha sido vetada de las Fiestas por el Ayuntamiento de Ribarroja. Celebramos esta decisión que responde al principio del respeto hacia todas las personas. Como en el caso anterior, es cuestión de dinero; pero en este segundo, el dinero se antepone a los derechos de las mujeres.  



Se podrían poner muchos más ingredientes en esta coctelera en estos días de verano, por ejemplo y siguiendo a Chomsky: la manipulación mediática, la estrategia de la distracción y de desviación de la atención de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, en un claro intento de “mantener al público en la ignorancia y la mediocridad”. Apenas no se habla de los refugiados, de la llegada continua de pateras, de la creciente desigualdad económica, del paro de las personas mayores de 50 años o del paro de los jóvenes, de los precarios trabajos tanto para jóvenes como para adultos, de aquellos que ya no tienen ni el subsidio; tampoco se habla de las largas lista de espera de la Sanidad Pública,  de las desorbitantes matrículas de las Universidades públicas, etc. Todo esto son temas vigentes, aunque estemos en verano y en plenas vacaciones (quien las tenga, claro). Lamentablemente ya no son temas de actualidad. Ahora, desgraciadamente, toca hablar de los fichajes multimillonarios de los futbolistas al tiempo que tatareamos una letra infame. 

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