Todo comenzó en París, cuando Michel caminaba por la Rue de l´arbre junto a la iglesia de Saint-Germain en pleno centro parisino.
mi novela "El tren de mi vida"

Poder influir en el futuro es parte de lo que me mantiene unido a mi Elemento: escribir

lunes, 23 de mayo de 2011

Veni, vidi, vici: reflexiones del 22 M



La locución latina Veni, vidi, vici, empleada por el general y cónsul romano Julio César en 47 a. C., al dirigirse al Senado romano, describiendo su victoria reciente sobre Farnaces II del Ponto en la Batalla de Zela, no se puede aplicar a la victoria aplastante del partido popular en las recientes elecciones municipales y autonómicas. Una victoria aplastante y una derrota sin paliativos del socialismo en este País. La Comunidad Valencia es caso aparte.

EL otro día escuchaba atentamente las declaraciones de la vicepresidenta y responsable de organización y de la campaña del partido popular, Ana Mato. La campaña electoral, comentaba, dió comienzo al día siguiente de las pasadas elecciones y durante estos últimos años han estado día a día en campaña. Por tanto no se puede aplicar la citada locución latina, por si alguien tenía dudas. ¿Qué quiere decir esto? Pues está muy claro, que unas elecciones no se ganan en una campaña electoral, no se ganan trabajando seis meses antes de los comicios.


La guerra se gana, como dice un amigo mío, con buenos generales y estrategia. Trabajando desde el primer día. La crisis afecta a todos, pero según cómo se den los mensajes al ciudadano, la culpa recae en uno o en otro. Si alguien dice en época de bonanza que “hay pleno empleo y por consiguiente lo hemos hecho muy bien”, y cuando hay problemas es que “lo han hecho mal los otros”. ¡Algo está pasando en ese mensaje! Si al ciudadano no se le explica bien clarito, sólo escucha o le llega el mensaje del que vocifera más.
El ciudadano, como dice el filósofo francés Gilles Lipovetsky, tiene una imagen de total desconfianza de los políticos y de la política. En palabras de este filósofo: “crece el escepticismo y la desconfianza hacia los responsables políticos, el desinterés del ciudadano por la cosa pública, el descenso de la militancia partidista, la confusión de las identidades políticas”. Un escepticismo político que nos lo hemos ganado a pulso. Y sino que se lo pregunten a los “indignados”, a los que estoicamente están aguantando en la plaza del Sol o en otras capitales españolas, como Barcelona o Valencia…. a los del 15 M.

Desinterés por la política

Ese desinterés político va ligado a la falta de participación y de cauces democráticos en todos los ámbitos políticos. El primero que debe tomar nota es el propio partido del gobierno de la nación y máximo derrotado en estas elecciones.

En la Comunidad Valenciana el caso es “sangrante”. ¿Acaso pensaba el señor Alarte con su cohorte de voluntarios que podía ganar él sólo, o siquiera subir el listón del maltrecho socialismo valenciano? Como dice mi amigo “ante tal envergadura de combate, hay que contar con buenos y fieles generales y buena estrategia de combate; además de perseverancia y tiempo”.

El mencionado filósofo francés Lipovetsky en su libro, La cultura – mundo, trata de la pérdida de identidades y de la confusión en la ciudadanía. En Francia, por ejemplo, un sondeo realizado en el año 2006 por el Instituto francés de opinión pública, revela que “más de seis franceses de cada diez ya no ven diferencias entre la derecha y la izquierda”. La confusión de la identidad política es una de las cuestiones que los partidos de izquierda tendrán que abordar de una vez por todas. Comentarios de la calle, tales como: “todos dicen lo mismo, da igual que sean de derecha, de izquierda o de centro, los mensajes de todos los partidos son iguales, etc.” confirman la importancia de esta cuestión.

El caso de la Valentia romana

La prueba más reciente la tenemos en el caso de la Comunidad Valenciana, que clama al cielo o al infierno, no lo tengo claro… La batalla que se planteó desde el socialismo valenciano era una batalla perdida desde el principio, a pesar de que contaba con los vientos a favor con el tufo de la corrupción. Pero, sólo les ha faltado decir a los dirigentes populares que la culpa de la corrupción la tenía ZP aunque eso significara admitirla. Y digo eso porque el mensaje subliminar era: si algo malo se ha hecho ha sido porque ZP lo ha consentido, porque en su partido también lo han hecho. Es más, si tan grave es la corrupción, lo normal hubiera sido sacar a las legiones socialistas a la calle a todos sus generales a la cabeza y con energía. El único que ha salido es el valiente Luna, que bastante ha hecho él solo. ¿Dónde estaban todos los generales? aquellos que han ocupado cargos en el socialismo valenciano de una u otra manera.

En el proyecto del socialismo valenciano tienen que entrar los militantes y los simpatizantes, los de un grupo y los de otro: tropas de juventud y de experiencia. Todos a una. Hay que aprender de las asambleas que están realizando los grupos del 15 M. ¿Acaso en el ejército socialista de la Valentia romana no hay expertos y estrategas en empleo, sanidad, educación, urbanismo, etc. para hacer frente a cualquier batalla?

¿Qué se debe hacer ahora tras la derrota? La cuestión está clara: ¿ir al Oráculo para recibir los consejos de los dioses y encomendarse a ellos, o bajar de las alturas y hablar con el pueblo llano?

2 comentarios:

  1. Estupendo artículo que nos incita a reflexionar sobre la política valenciana. Mercedes

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  2. gracias, que hace falta esa reflexión. Luego pasar a la acción.

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